La ciencia de hacerse rico, de Wattles

Actuar en la dirección del deseo

Explicar la relación que Wattles establece entre deseo y acción, y convertir una intención en una tarea concreta para esta semana.

Qué vas a poder hacer al terminar

El capítulo once del libro, Actuar en la manera cierta, es el más terrenal de todos. Wattles pide actuar ahora, en el lugar donde se está y con los medios que se tienen, y desconfía de quien espera el momento perfecto o el lugar ideal. Su idea es que la acción presente es el único punto de contacto entre el deseo y el mundo, y que quien no actúa donde está tampoco actúa en ningún otro lado.

La lección conserva esa idea y le quita la promesa. Actuar no garantiza el resultado: hay condiciones, competencia y azar. Lo que sí cambia con la acción es la información disponible y la posición desde la que se decide la siguiente acción. El trabajo de hoy es convertir una intención en una tarea con hora, lugar y registro, y aprender a distinguir la acción que acerca del movimiento que solo ocupa.

La pregunta que responde esta lección ¿Cuál es la tarea más pequeña que puedo hacer esta semana y que acerca el resultado? No la más urgente ni la más cómoda: la que cambia algo en la dirección que elegiste.

1. Lo que dice el libro

Wattles insiste en tres cosas. Primero, que la acción ocurre en el presente: no en el futuro de las condiciones perfectas ni en el pasado de las oportunidades perdidas. Segundo, que se hace con lo que hay: el lugar, el oficio y los recursos disponibles, no los que se desearían. Tercero, que se hace con eficiencia: el capítulo siguiente está dedicado a la acción eficiente, y el libro entero desconfía del ajetreo sin dirección.

El libro también afirma que el pensamiento impulsa la acción y que la acción sostenida produce el resultado. La primera parte es psicología reconocible: una idea clara aumenta la probabilidad de que actúes. La segunda es una promesa que no se sostiene en todos los casos: la acción sostenida mejora las probabilidades y no las convierte en certeza.

Leer el capítulo con esa distinción evita dos extremos. El primero es el quietismo: esperar a sentirse listo o a tener fe suficiente. El segundo es el activismo: hacer mucho para no pensar, confundir el cansancio con el avance. El libro, bien leído, pide lo contrario de los dos: una acción concreta, en la dirección correcta, con revisión.

Flujo de cuatro cajas: el deseo es lo que quieres conseguir; la dirección es el cambio que persigues; la acción es lo que haces hoy; el registro es lo que anotas al final del día.
La tercera caja es la única que se puede ejecutar. Si tu deseo no baja hasta ahí, sigue siendo una dirección sin tarea.

2. Acción y movimiento

La diferencia entre acción y movimiento se ve en una pregunta: esto que hago, ¿acerca el resultado que quiero o solo me mantiene ocupado? Revisar el correo, rehacer el logo, reorganizar la agenda y leer sobre productividad pueden ser parte del trabajo, pero ninguno de ellos sustituye la llamada, la propuesta o la conversación que cambia algo.

El movimiento tiene una ventaja peligrosa: se siente productivo y no expone a nadie al rechazo. La acción que acerca suele exponer: la llamada puede salir mal, la propuesta puede ser rechazada, la conversación puede ser incómoda. Por eso el movimiento gana tantas veces: no porque sea mejor, sino porque es más cómodo.

Tabla de tres columnas y cuatro renglones: revisar correos toda la mañana ocupa y se vuelve dirección al fijar una hora; llamar a dos clientes acerca y se apoya en una lista; rehacer el logo ocupa si no hay ventas; escribir la propuesta acerca si se envía con fecha.
Mira la primera fila: casi ninguna de esas actividades es inútil, pero juntas pueden llenar la semana sin mover nada hacia el resultado.

La distinción no es una condena del trabajo administrativo. Una agenda ordenada puede ahorrar horas; un correo puede cerrar un trato. La pregunta no es qué actividad es noble, sino qué función cumple en la dirección elegida. Si no cumple ninguna, es movimiento; si cumple, es acción, aunque parezca pequeña.

3. Cómo se convierte una intención en tarea

Una intención dice «quiero ordenar mi escritorio». Una tarea dice «el martes a las siete reviso el cajón de la izquierda y tiro lo que no sirve». La diferencia está en el objeto, la hora y el lugar. La investigación sobre intenciones de implementación encuentra que especificar cuándo y dónde aumenta la probabilidad de que la conducta ocurra, sobre todo en tareas simples y con un disparador claro.

Cascada de cuatro recuadros: la intención dice quiero ordenar y no tiene hora ni lugar; la tarea dice reviso un cajón y tiene un objeto concreto; la hora dice martes a las siete; el registro deja una marca con evidencia visible.
El tercer peldaño es el que suele faltar: sin hora, la tarea compite con todo lo demás y casi siempre pierde.

El registro cierra el ciclo. No se trata de una contabilidad moral: se trata de saber si la tarea ocurrió. Una marca en el calendario basta. Si la tarea no ocurrió, la pregunta es por el disparador, por el tamaño o por la hora, no por el carácter. Esa diferencia es la que separa un registro útil de un expediente contra uno mismo.

Cuando la acción no alcanza Hay semanas en que la tarea se hizo y el resultado no llegó; hay otras en que el resultado llegó sin la tarea. La acción mejora las probabilidades y no las garantiza. Tampoco sustituye el descanso, la salud ni el apoyo de otras personas: si el trabajo se vuelve una carrera contra el agotamiento, conviene revisar el plan antes de revisar la voluntad.

Esto es orientación general y no asesoría financiera personalizada. Las cantidades de los ejemplos son ficticias y sirven para mostrar el cálculo.

4. Dos ejemplos resueltos

Los dos casos son ficticios y muestran cómo se pasa de una intención a una tarea con hora, lugar y registro. El primero es de búsqueda de empleo; el segundo, de un servicio propio con precios.

Ejemplo resuelto 1: cambiar de trabajo sin renunciar todavía

  1. Caso ficticio: una persona dice que quiere cambiar de trabajo. La intención es razonable y no produce ninguna acción: no dice qué hará, cuándo ni con quién.

Ejemplo resuelto 2: cobrar por un servicio propio

  1. Caso ficticio: una persona hace arreglos de costura y quiere cobrar mejor. La frase «quiero cobrar más» no dice qué servicio, a quién ni cuándo.

5. Tu ejercicio

Escribe una intención que tengas pendiente y bájala a una tarea con hora, lugar y un registro de una marca. Después clasifica lo que hiciste ayer en acción o movimiento, sin juzgarte: solo nombra la función. Caso ficticio para practicar el cálculo: una persona tiene ocho horas de trabajo, dedica dos a reuniones y quiere reservar una hora para la tarea que acerca; le quedan cinco para el resto.

El producto es una hoja con la tarea, la hora, el lugar y la marca. Si la tarea dura más de una hora, pártela; si no tiene hora, ponle una; si no tiene registro, invéntate una marca que puedas hacer en cinco segundos. En la siguiente lección veremos cómo se evalúa esa tarea con dos criterios: eficiencia y valor.

¿Qué distingue una acción de un simple movimiento?

Según la lección, si una tarea se cumple y el resultado no llega, el registro debe anotar el fracaso personal.

Una tarea concreta necesita un objeto, una y un para poder cumplirse.

Une cada intención con una tarea que la vuelve concreta.

Clasifica cada actividad según acerque el resultado o solo ocupe tiempo.

Acerca
Solo ocupa

Ordena el paso de la intención a la tarea.

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Un taller resumió el capítulo once así. Marca las frases que no se sostienen.

  1. La acción ocurre en el presente y con los medios disponibles.
  2. Si la acción es constante, el resultado está asegurado.
  3. El movimiento puede sentirse productivo sin cambiar la posición.
  4. Registrar una tarea cumplida sirve para saber si el disparador funciona.
  5. Quien no logra el resultado es porque no actuó lo suficiente.

Identifica la linea con error.

Caso ficticio: una persona tiene ocho horas de trabajo, dedica dos a reuniones y quiere reservar una hora para la tarea que acerca. ¿Cuántas horas le quedan para el resto?

horas

Producto de la lección: escribe una tarea con objeto, hora, lugar y una marca de registro, y clasifica tres actividades de ayer como acción o movimiento sin juzgarte.

PistaSi la tarea no cabe en una línea, es un proyecto: pártelo hasta que quepa. Si no puedes ponerle hora, pregúntate qué la está desplazando; casi siempre es una tarea más cómoda.

Memoria: deseo, acción y registro

TerminoDefinicion

Tarjetas de repaso antes de la lección siete

¿Dónde ocurre la acción según el libro?
En el presente, en el lugar donde estás y con los medios que tienes.
¿Qué distingue acción de movimiento?
La dirección: la acción acerca el resultado; el movimiento solo ocupa.
¿Qué necesita una tarea para cumplirse?
Objeto, hora, lugar y un registro.
¿Qué se anota en el registro?
Si la tarea ocurrió, no un juicio sobre la persona.
¿Qué se revisa si la tarea no ocurrió?
El disparador, el tamaño o la hora, antes que la voluntad.

Fuentes y para saber más

La referencia a las intenciones de implementación se limita a lo que la investigación describe: especificar cuándo y dónde ayuda en tareas simples con un disparador claro. No se afirma que la acción asegure el resultado ni que el registro mida el valor de una persona. Las dos fuentes permiten consultar el capítulo original y la divulgación psicológica sobre hábitos y planes.

Para dominar este tema

Ya sabes convertir una intención en una tarea con objeto, hora, lugar y registro, y distinguir la acción que acerca del movimiento que solo ocupa. También sabes que la acción mejora las probabilidades y no las garantiza, y que el registro sirve para revisar el disparador, no para juzgarte. Lo siguiente es evaluar el trabajo con dos criterios: eficiencia y valor.

Chequeo de la lección

Se requiere 70% de aciertos para avanzar.